Salvavidas de plomo, por Omar López

He visto cruzar a nado el ancho caudal del río negro; los muchachos nacieron en su orilla y braceaban con ritmo y sin prepotencia, cruzando el vertiginoso torrente en diagonal, y recuerdo que de una a la otra orilla llegaron unos trescientos metros mas adelante. El río impone respeto y además del valor se necesita comprenderlo; saber de sus corrientes discontinuas, entender que sube y baja varias veces al día, conocer cómo funciona con sus distintas contracorrientes que pueden envolverte en un tirabuzón.

La política es igual, tiene corrientes cruzadas en caudalosas correntadas de época que suponen viajar en una dirección, pero bajo su superficie hay un tenaz tironeo hacia puertos diferentes. Es como la condición humana: no hay viaje lineal del hombre que en su búsqueda padece aprendizaje, muta y se contradice.

La mejor manera de navegar es conociendo el río, no perdiendo la memoria genética de nuestro pueblo, actualizando el saber ante los cambios.

Néstor Kirchner se ofrece ante la sociedad como un nadador a contra época. Cruza los ríos de muchos peronismos. Mantiene un ritmo discursivo o de acción en dirección a la misma orilla. Como Menem, él también propone actualizar ante las nuevas correntadas el justicialismo como herramienta para un multiestelar acuerdo social que logre mayor justicia social y distribución de bienes.

Ahora se habla de inscribir al PJ en la Internacional Socialista. Otra vez la contracorriente.

Uno merece preguntar cómo será ese cruce a nado; en la travesía quién ahogará a quién. Sin duda Kirchner sabe que en el trayecto pereceran unos para salvar a otros, lo que aún no sabe es quien sobrevivirá el intento.

La contracorriente es un viejo ejercicio de partimiento y defensa de la vieja p olítica argentina y merece mayor estudio.

Ni mal ni bien dedicarse a ello ahora; pero sí resulta indispensable aclarar que viajar contra las leyes morales del capitalismo con la finalidad de mejorar la injusta vida del pueblo, es un viaje que vale la pena hacer. Ahora no se debe poner el salvavidas de plomo de tantos traidores al pueblo sobrevivientes solo porque en este país el pueblo no logro imponer la justicia que merece. Barrionuevo no sobrevive entre otras vergüenzas nacional  por su pericia política sino porque nosotros no supimos ayudarnos en el aprendizaje de nadar a contracorriente.

No simplificamos, simple; discutamos como ejercemos el concepto socialista en casa.

Cómo empezar a discutir en todos los foros públicos y medios que habrá que conquistar y crear, las ideas humanistas que rigen a una sociedad. Cómo somos justos y honrramos la carta magna de nuestra Nación repartiendo la riqueza que producimos.

Preguntemos al pueblo que piensa.

Conquistemos la ética de lo justo y que dejen de pagar los justos por los pecadores.

No puede existir justicia con una banda de cuatreros políticos ahora gerentes institucionales del sistema de reparto del poder partidario, sindical y parlamentario.

Néstor Kirchner deberá abrir sus otras contracorrientes para evitar ser tragado en este peligroso cruce. Un Congreso del pueblo que decrete acuerdos de práctica política común contra la vieja doctrina empresaria y monopólica que sujeta a la Nación, no estaría mal.

En el mientras tanto nada a contracorriente del pensamiento dictado a diario por los medios informativos; y aquí también fijar otra cultura que destierre la ocupación de partisanos oficialistas que solo ocupan el lugar de la obediencia antes del lugar de la batalla de ideas por otra cultura y discusión política.

La presidenta invita a los socios del MERCOSUR a sumar a Venezuela. La crisis del campo energético apura a nuestro Estado y Cristina Fernández jugó presión a Brasil. Pero también deberán aparecer los movimientos sociales, los espacios de acción política involucrándose en este andar. Por qué no se lanza una acción conjunta entre la PIt CNT de Uruguay, los sin tierra de brasil y la central obrera carioca conjuntamente con la CTA. Pedir integración y un estado de unión continental para autoabastecer a las naciones hermanas. Claro, eso quita hegemonismo. Pidamos discutirlo los pueblo porque estamos discutiendo la vida frente a la muerte a plazo fijo con el agotamiento de los recursos. Nademos a contracorriente pero sin salvavidas de plomo.

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