Inicio de sesión
Coordinación
Graciela Domanico
Alfredo Caporaletti
El plan Colombia ataca de nuevo
Por Omar López, periodista, conductor del programa de radio Mate amargo AM 570 radio Argentina lunes a viernes de 11 a 12
El jóven
líder sandinista Carlos Fonseca Amador estaba en el campamento militar en plena
selva de Zinica, el 7 de noviembre de 1976 cuando es emboscado y cae en
combate. Igual que al Che, sus enemigos le cortaron las manos.
La
corrupta dinastía de los Somoza empezaba su retirada impotente, a pesar del
apoyo político económico y la incursión militar de los Estados Unidos.
Fonseca
se informaba por su celular con otros comandantes sandinistas cuando un misil
norteamericano le quita la vida.
Los
satélites en el espacio localizaron a Fonseca igual que localizaron a Raúl
Reyes de las FARC.
Diferentes
circunstancias históricas de la vieja disputa contra el mayor terrorísta de la
historia de la humanidad.
Fonseca fue
el gran timonel y su crimen derrumba la posibilidad de madurar un pensamiento
referente frente a una experiencia de Estado antiperialista de nuevo tiempo en
Centroamérica.
Se mutiló
un enérgico y renovador proceso con su mejor
nervio pensante sin legar al desarrollo que sin duda aún debía un
trabajo a propios y ajenos.
Raúl
Reyes tenía un vocabulario sencillo, de voz clara y medio tono, de mirada
atenta y ojos pequeños. Hombre bajo y morudo, de hablar con sus manos quietas y
cuidar las palabras que diseñaban su idea. Ya era el canciller itinerante de las
Farc.
Reyes
venía de entrevistarse con el presidente
Clinton, con Juan Pablo II entre referentes determinantes por la búsqueda de un
nuevo orden diplomático en Colombia que abriera caminos de paz.
En
nuestra entrevista contó sobre las muertes de los últimos sesenta años en su
país.
Explicó
la necesidad de romper por fuera y por dentro el Plan Colombia diseñado por los
Estados Unidos para proteger su hegemonía regional y sus reservas económicas y
naturales.
Explicó el
complejo mapa de las fuerzas políticas criadas por las dictaduras
latinoamericanas y sus burguesías cautivas. Hablamos del significado de la
guerra y la paz, del narcotráfico, de los paramilitares y los territorios
liberados.
Raúl
Reyes buscaba enonces una entrevista con el gobierno menemista y el ex
presidente Raúl Alfonsín entre otras fuerzas políticas y sociales. Ya en esos
tiempos fuera y dentro de Colombia se hablaba del guerrillero canciller, sería
el sustituto Marulanda, alias tirofijo, el legendario líder de las Farc. Y en
verdad en los últimos cinco años, Reyes “era el nuevo Marulanda.” Los últimos
meses fué el jefe negociador de los rehenes en el nombre de las Farc. Dirigió
las gestiones diplomáticas con los gobiernos de Francia, España, Venezuela,
Ecuador, y otros que aún no se atreven a reconocerlo.
Mate
amargo tuvo
prácticamente el martes cuatro del corriente a las 11,10 de la mañana la
primicia sobre la inminente liberación de Bertancur y otros doce rehenes
coordinados desde su campamento adentrado dos kilómetros en la selva de Ecuador.
Raúl Reyes implementaba con autoridades del gobierno de ese país y otros de la
región los acuerdos finales.
Su
asesinato es clave y determinante en la nueva circunstancia política
sudamericana e internacional.
Es un
crimen buscado con estrategia política y casi en el último tramo de
definiciones causales en Europa, Estados Unidos y nuestro continente sobre una
negociación que recorría nuevas formas de soluciones diplomáticas ante la
impotencia del gobierno belicista de Bush.
Es
necesario recordar que la iniciativa del presidente Hugo Chávez por la
liberación de los rehenes abrió un nuevo curso diplomático regional, penetro la
lógica del plan Colombia, acercó a oponentes ideológicos en favor del un nuevo
proceso de paz que reconozca al movimiento guerrillero beligerante y desnudó el
falso escenario de paz del gobierno de Uribe. Por primera vez de manera
indirecta se comprometió el Mercosur, y
sus presidentes. Por primera vez vemos como se le corren de la esfera hegemónica
a la diplomacia norteamericana. Chavez articulando con el francés Sarkozi;
nadie más lejos de la idea de las Farc que él.
Y la
resistencia a la paz, a reconocer las Farc, y el revés electoral de la fuerza
bolivariana significa una oportunidad de acción para los Estados Unidos que
rediseña prontamente el comportamiento de una inútil fuerza opositora
venezolana e invierte sobre un descontento real de los universitarios
caraqueños un intento opositor juvenil antichavista con foco en una
universidad. Pensaron los yanquis que era el momento de achicar el prestigio
del chavismo, ahora también enfrascado en discutir con la fuerzas de ultra
izquierda que descontextualizan las ideas y friccionan el liderazgo de Chavez.
Así
aparece el sentido de aumentar políticamente el desgaste al estilo de la CIA.
El
desgaste, paradoja si la es, abraza por igual a las Farc, Bush, la marioneta de
Uribe y consecuentemente a Chávez, y un Rafael
Correa y puede aún puede desnudar métodos sobre las evidencias falsas que como
en Irak retornan ahora en la frontera de su país y Colombia con la muletilla
del terrorismo.
Distintos
orígenes políticos de unos y otros, pero el certero crimen a manos de Colombia
y Estados Unidos desato un tiempo veloz y peligroso que solo podrá defenderse
de la muerte con la movilización poderosa de los pueblos y la presión de sus
instituciones sobre los dubitativos Estados en proceso de conformar un nuevo
centrismo progresista respecto de la hegemonía norteamericana.
Finalmente
vale la invitación a no elaborar hipótesis de bajo sustento respecto a la
implicancia de supuestos comandantes de las FARC implicados en el asesinato de
Reyes por su obsesión de paz. Salirse de esa precariedad es un valioso
ejercicio de razonamiento político frente a otras evidencias superiores
respecto al enemigo central.
Tampoco
dejarse arrastrar por la simplicidad de algunas referencias políticas de la
burguesía del continente que ya pronostican el belicismo del gobierno
venezolano como estrategia para paliar una supuesta crisis económica sin
retorno. Los distintos enfoques no responden a la veracidad de la información y
proceso en ambos casos. Habría que preguntar la razón de los bajos instintos de
estos relatores olvidan otras evidencias implacables de la realidad como los nuevos
cambios operados por ejemplo en la difícil economía venezolana.
Semejante
invención tal vez sea parte de un plan mayor que utiliza a las temerosas
burguesías ante una radicalización política en el continente y que suelen ser
funcionales a la hora de atacar a los enemigos del imperialismo.
- Inicie sesión para enviar comentarios
