Inicio de sesión
Coordinación
Graciela Domanico
Alfredo Caporaletti
Bosque africano: su suerte es crucial
Escrito por Marta Gómez Ferral (*)
09 de noviembre de 2009, 01:03 La Habana, (PL) En los últimos tiempos y de cara a la inminente Cumbre del Clima de Copenhague, Dinamarca, en círculos científicos y medios de comunicación cobró notoriedad el tema de la selva africana o bosque pluvial tropical.
Las conclusiones de un estudio encabezado por el profesor Simón Lewis, de la británica Universidad de Leeds, avalado por otros 100 expertos de varios países, señalaron el rol del también llamado Gran Bosque de los Simios en la absorción del dióxido de carbono emitido por el hombre a la atmósfera.
Es el famoso CO2 causante del reforzamiento del efecto invernadero o recalentamiento global, determinante, a su vez, en el actual cambio climático del planeta, según los especialistas.
Además de las conclusiones puntuales sobre la selva africana, los datos científicos evidenciaron que los bosques desempeñan un rol mucho más importante de lo que se pensaba dentro del ciclo global de carbono.
La investigación de Lewis, que analizó 79 parcelas diferentes en 10 naciones del continente, verificó un inusitado crecimiento en el tronco de los árboles en la misma medida en que aumentaba la velocidad de absorción de carbono.
Cuando se contrastaron esos datos recientes con estadísticas verificadas desde 1968 en estudios realizados en la Amazonía y en lugares similares en Asia, se vio que el bosque africano absorbe 0,6 toneladas por hectárea de ese gas presente en la atmósfera.La media de absorción de los demás bosques es menor a O,5 por ciento, determinaron.
Concretamente, los científicos descubrieron que el bosque africano recoge más de mil millones de toneladas de CO2 al año, y aunque menor en extensión que la Amazonía, almacena más carbono que ésta.
Cálculos de investigadores de diferentes puntos del orbe demostraron que los árboles tropicales de los bosques vírgenes primarios almacenan el 20 por ciento del carbono atmosférico.
El descubrimiento del "subsidio gratuito" que nos da la naturaleza, según la valoración del doctor Lewis, debe llevar a la comunidad mundial a actuar con mayor responsabilidad todavía, para salvar el bosque tropical primario que aún resta en el planeta.
Según el científico, es importante formar conciencia sobre el papel de los bosques, cuyo proceso vital ayuda a poner freno al cambio climático.
No obstante, no se ha logrado aclarar la razón por la cual los árboles siguen creciendo y absorbiendo carbono, declararon los científicos.
Al respecto, el doctor Lewis advierte que no podemos confiar en este sumidero para siempre. Incluso, si se conservan todas las selvas tropicales remanentes, los árboles no seguirán creciendo de forma indefinida.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático informa que cada año se liberan 32 mil millones de toneladas de CO2, de las cuales alrededor de la mitad permanece en la atmósfera.
Casi todo el mundo acepta que del otro 50 por ciento, una mitad se disuelve en los mares y la otra va a parar a los árboles y suelos. Sin embargo, a ciencia cierta no se sabía dónde podría encontrarse. El criterio del Lewis es que el bosque tropical es el sumidero terrestre de carbono que aloja esa cantidad.
Desde el punto de vista geográfico la selva húmeda africana (635 millones de ha de extensión), se ubica en el área central del continente, con una gran biodiversidad y altos niveles anuales de precipitación.
Antes, el Bosque Africano de los Grandes Simios abarcaba de costa a costa por la franja ecuatorial, desde Senegal a Uganda.
Por desgracia, la mayor parte del bosque primario no existe ya y no se avista un panorama esperanzador para preservar las especies y pueblos que viven en sus ecosistemas.
Cerca del 85 por ciento de este bosque primario se ha destruido y la industria maderera amenaza al resto.
Camerún, República Democrática del Congo, República del Congo, República Centroafricana, Guinea Ecuatorial y Gabón son los países poseedores de la maravilla natural.
En rigor, se afirma que hoy día quedan muy pocos lugares que no hayan sido modificados, en el mejor de los casos, seriamente dañados por el hombre.
Además, 12 millones de pobladores del bosque, entre los que se encuentran las tribus semi-nómadas de pigmeos, dependen directamente de ese habitad como refugio y para preservar su salud, alimentación y supervivencia cultural y espiritual.
De acuerdo con estadísticas divulgadas, África tropical ha incrementado en un 25 por ciento su tasa de deforestación, en los últimos años.
Y es lamentable ver que naciones como Francia, Italia, Alemania, Reino Unido y España continúen importando todavía enormes cantidades de madera africana.
La Conferencia de Copenhague, que tendrá lugar del 7 al 18 de diciembre, es una oportunidad de oro para que, a la luz de los últimos descubrimientos, la humanidad proteja realmente la vida de los bosques tropicales del planeta.
(*) La autora es periodista de la Redacción África y Medio Oriente, de Prensa Latina.
