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Coordinación
Graciela Domanico
Alfredo Caporaletti
MANIOBRAS MILITARES PARA PROTEGER INSTALACIONES
El ejercicio fue el mayor simulacro de guerra en América Latina. Las principales operaciones se realizaron en la central de energía de Itá, tras ser ocupada por las Fuerzas Estratégicas.
La represa de Itá, es una central hidroeléctrica brasileña, ubicada sobre el río Uruguay, entre los municipios de Aratiba, estado de Rio Grande do Sul e Itá, estado de Santa Catarina.
La presa fue inaugurada en 2000, aprovechando un desnivel del río Uruguay de 105 metros entre los ríos Auapê y Uvá en el cañón Estreito Augusto Cesar. Construida por la empresa estatal Eletrosul (Centrais Elétricas do Sul do Brasil S.A.), es el primer aprovechamiento hidroeléctrico realizado por Brasil en este río, desde 1997 su construcción y operación están concesionados a la empresa Tractebel Energia S.A.
Posee una potencia total instalada de 1.450 MW, repartida en 5 turbinas tipo Francis de 290 MW cada una, que entraron en operación paulatinamente entre julio de 2000 y marzo de 2001. El dique posee una longitud de 880 metros y una altura de 125 metros, su embalse ocupa 141 km2, con una cota máxima de 375 msnm.
El ejercicio se anunció unas 72 horas luego del apagón que hizo salir de servicio a la Central Hidroeléctrica Itaipú, que dejó sin servicio a seis grandes estados brasileños y arrastrara a todo el Paraguay.
Más de 8.000 hombres del Ejército, Marina y Aeronáutica simularon el empleo de 85.000 militares, la misma cantidad de efectivos que serían necesarios en el mismo escenario, pero en una situación real. El ejercicio de esta fuerza combinada se realizó bajo el comando del general de Ejército José Carlos De Nardi, comandante militar del Sur.
Hipótesis del simulacro
En su concepción estratégica, la operación ENLAZADOR simula una guerra entre dos países ficticios: El Amarillo y el Verde. El país Amarillo está situado en la mitad occidental de Río Grande del Sur. La nación supuestamente viene enfrentando una crisis energética causada por el agotamiento de sus campos petrolíferos. Serios discursos inflamados por ideales nacionalistas de un gobierno populista provocan un agravamiento en las relaciones con el País Verde, que vive un clima de prosperidad económica.
En este contexto, la Armada Amarilla ocupará la zona del campo petrolífero de la cuenca de Chui, en el Océano Atlántico, dentro de las aguas territoriales del país Verde. El Comando de Defensa Aeroespacial Verde entra en estado de alerta, nivel 3, momento en que las principales unidades de aviación de caza, reconocimiento, transporte y ataque son redireccionadas para la Base Aérea de Canoas.
Por ser el Amarillo el país agresor, pierde el apoyo internacional y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprueba y legitima una acción militar del país Verde para defender su territorio.
La Fuerza de Tareas Combinada Río Grande desplaza una flota de navíos al área de la cuenca de Chui mientras que la Fuerza de Submarinos sigue para el litoral Amarillo con la misión de negar el uso del mar a las embarcaciones que todavía están en los puertos.
Los servicios de Inteligencia Verdes informan que fuerzas regulares amarillas planean ocupar las instalaciones de la Usina Hidroeléctrica Itá, supuestamente situada en la frontera y controlada por los dos países. La usina es una instalación estratégica responsable de abastecer gran parte de la nación Verde, principalmente sus centros urbanos y económicos.
Con la autorización del Presidente de la República Verde, las Fuerzas Armadas inician el contraataque. La ofensiva aérea da inicio a la guerra. La Fuerza Aérea bombardea las principales pistas de aterrizaje y las bases amarillas para asegurarse la superioridad en el cielo por sobre el enemigo.
Simultáneamente, la Brigada Aeromóvil (12ª Brigada de Infantería Leve) realiza un asalto helitransportado y toma las instalaciones de la Usina Hidroeléctrica Binacional.
En la retaguardia de Itá, una parte del territorio Amarillo es ocupada por los militares verdes. La acción es rápida y pocos días después el país amarillo se rinde.
Declaraciones
"Estamos dando capacitación a nuestra gente para la disuasión. Que nadie traspase nuestras fronteras ", dijo el Comandante Militar del Sur, general de Ejército José Carlos De Nardi, durante una conferencia de prensa.
El año pasado, el Gobierno de Paraguay se sintió molesto con las maniobras en la frontera, y especialmente por las declaraciones del general Elito, entonces comandante de la CMS, quien dijo que la planta de potencia de Itaipú podría ser ocupada militarmente si el presidente Lula así lo quería. En ese momento, las Fuerzas Armadas del Paraguay llegaron a ser puestas en estado de alerta contra una hipotética invasión de Brasil.
El mensaje transmitido por los militares brasileños ha sido entendido. Los movimientos campesinos del Paraguay con el apoyo de dirigentes del MST decidieron que la ocupación de Itaipú, como medio de expresión o realizar acciones terroristas como la celebrada en el complejo no sería fácil y no era interesante, ya que causaría un enorme problema que el Paraguay no sería capaz de resolver.
