El proyecto “Pan del Borda”, hoy

warning: Parameter 1 to theme_field() expected to be a reference, value given in /home4/mate/public_html/agencia/includes/theme.inc on line 170.

Creemos que es posible la transformación de las instituciones de encierro en dispositivo abiertos, democráticos en donde el paciente sea actor y constructor de una salida posible a su padecimiento”. (Pan del Borda) 

           El Pan del Borda comienza por iniciativa de un grupo de vecinos que, en medio de un proceso de reclamos al Estado por mejoras en la salud pública, encuentran este espacio abandonado y lo recuperan.

            El proyecto, en el que trabajan conjuntamente pacientes y médicos del Hospital Psicoasistencial Interdisciplinario José Tiburcio Borda, se basa en la elaboración y la venta de productos de panificación.

 

            Hoy en día, si bien el espacio colabora con la recuperación de los internos y a enseñarles un oficio que los ayude en una futura externación, no cuentan con un reconocimiento del hospital.

 

Este problema -que les genera dificultades para financiarse- que denuncian un abandono por parte del Estado dirigido a lo que ellos denominan “muerte por inanición”.

 

Según Néstor, coordinador del espacio, el proyecto atravesó varios estadíos:

La historia

Pan del Borda surge como un emprendimiento comunitario a fines de 2002, cuando un grupo de vecinos de este y otros hospitales comienzan a organizarse para reclamarle al Estado por la situación de los establecimientos.

 

Néstor explica: “Veían que la atención en los hospitales no era muy buena, falta de medicación, que la comida era bastante mala, entonces empezaron a organizarse y a reclamarle a los hospitales todas esas falencias”.

 

            Durante este proceso, se encuentran con la panadería y fábrica de pastas del hospital Borda, creada en la década del ’50 y abandonada en 1994 tras la privatización de la cocina.

 

En ese resurgir del 2002 se recupera este espacio, estos asambleístas vecinos entran es este lugar y comienzan a hacerlo funcionar, continúa Néstor. Los objetivos eran: 1- generar nuevos puestos de trabajo, 2- integrar pacientes/usuarios y desempleados y 3-abastecer a comedores populares de la zona.

 

En abril de 2003, asambleístas solicitaron a integrantes de la agrupación universitaria “El Brote” (psicología-UBA) la participación y asesoramiento sobre temas de salud mental, comenzando la articulación entre pacientes, profesionales y estudiantes.

 

Pero empezó a haber una separación entre los trabajadores que eran pacientes del hospital y se encontraban bajo el efecto de los psicofármacos y aquellos que no, lo que generó el quiebre del espacio: quienes no eran internos del Borda se retiran, y así el dispositivo se consolida como verdadero espacio de rehabilitación.

 

Aquí se cierra lo que Néstor denomina el primer momento de la panadería, el cuál termina cuando empiezan a aparecer los primeros problemas: “Este es el primer estadío de la panadería, mucho entusiasmo, mucho amor, muchas ganas, todo bárbaro, dos, tres años, hasta que empezó a observarse que la plata no hay, que de lo que se vende acá no se recauda mucho, que la mayoría de los que trabajan acá son pacientes ,que tienen algunas limitaciones para trabajar, que siempre se requiere de capacitadores (ex trabajadores) pero que la plata no alcanza para vivir.

 

Entonces empezó una nueva etapa del proyecto, donde apuntan a exigirle al Estado que se haga cargo de sus obligaciones. Ellos sostienen que en cinco años pudieron demostrar que se podía recuperar el lugar y ponerlo en funcionamiento, y que ahora es el Estado quien debe hacerse cargo seriamente, sobre todo porque es un espacio que se utiliza para la rehabilitación de pacientes, para intentar la externación.

El proyecto hoy

Hoy, el proyecto apunta a ayudar a los pacientes en su recuperación, pero con una lógica diferente a lo que pasa en el resto del hospital.

 

  Desde “El Brote” explican: “Desde el dispositivo se pretende recuperar y reconstruir la subjetividad del paciente que ha sido negada por el carácter asilar y jerárquico de la institución. Por ello el órgano resolutivo de la panadería es la asamblea”

 

Esa horizontalidad que pone en el mismo nivel al paciente y al profesional es lo que Néstor, coordinador del programa, considera la principal diferencia con otros espacios y la principal razón de porqué los internos se acercan al Pan del Borda:No se le niega la palabra al paciente, eso debe ser lo diferente del proyecto de todo el hospital y eso ayuda a que el paciente venga. Acá  el paciente viene porque otro paciente le avisa, por amistad entre ellos –´anda acá que hay buena gente, que hay buenos muchachos´-; casi nunca vienen por pedido de un jefe de servicio”.

 

            Por otro lado, impulsan la participación activa y la toma de decisiones de los internos: “A través del trabajo colectivo y de la reafirmación de los lazos sociales, pretendemos que los compañeros del Pan se adueñen del espacio, generen responsabilidades, se sientan libres de expresarse y tengan la posibilidad de tomar decisiones que afecten su persona y el grupo”.

 

            En palabras de Néstor:”Acá los compañeros hacen las compras ellos, hacen la liquidación del sueldo los viernes entre ellos, la llave se rompió, van a Constitución a comprarla  y ponen el repuesto, en otros lados siguen la cultura del papá”.

 

Por otro lado, ese espacio apunta a brindarles elementos que les sirvan para una futura inserción laboral: “Intentamos generar un espacio que permita a los compañeros pacientes desarrollar sus habilidades y adquirir un oficio que les sea útil para una futura externación”.

 

Así, Raúl, uno de los pacientes del Hospital Borda que trabaja en la panadería, resalta la ayuda que recibe de los psicólogos para que avancen su vida, sobre todo a partir de aprender un oficio.

 

            Además, la problemática no sólo de la atención a personas con sufrimiento mental, sino de toda la salud pública, generó que el proyecto se convirtiera en un espacio de resistencia: “Debido al achicamiento y al eminente cierre de hospital, producto de las políticas privatizadoras del estado, hoy en día el dispositivo se ha convertido en un espacio de contención para el paciente y un frente de lucha en pos de la salud pública y que a través de este encuentro nos implica como trabajadores de la salud y estudiantes a comprometernos y asumir que no existe la neutralidad cuando de defender los derechos humanos de los oprimidos se trata”.

 

            Así, los integrantes de Pan del Borda forman parte de la Coordinadora por la Salud Pública en lucha, que se enfrenta a las políticas de privatización – que siguen las recetas del Banco Mundial- tanto del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como a nivel nacional.

 

            Estos lineamientos, denuncian, están basados en convertir nuestra salud en una mercancía a comprar y vender con la cuál hacer negocios y extraer riquezas en beneficio de los sectores privados, a costa de que la gran mayoría del pueblo pobre quede sin atención y que los trabajadores de la salud estemos cada vez más precarizados”.

La situación actual: no reconocimiento y muerte por inanición

Hoy la panadería no cuenta con un reconocimiento efectivo de la institución hospitalaria (y a través de ella por parte del Estado) y por lo tanto no encuentra una forma de financiarse, lo cual impide que sus trabajadores reciban un sueldo digno.

 

“Nuestro proyecto, nuestro deseo, nuestra lucha es que este espacio sea reconocido por el hospital, que nos reconozcan, que rescaten la tarea porque realmente sirve, aquí no solo el paciente puede aprender un oficio, sino tener su propio espacio”, afirmar Hilda Ruiz , psicóloga clínica perteneciente al Pan del Borda

 

Además, no es sólo la falta de reconocimiento del espacio, sino la ausencia de relación la dirección, por lo que no reciben ningún tipo de ayuda -no sólo material, sino una simple firma para habilitar la llegada de los insumos- de parte de las autoridades del hospital en donde funciona la panadería.

 

Esto no se debe a que desde la panadería rechacen relacionarse con ellos; por el contrario, siempre está la voluntad de hacerlo. Han tenido varios encuentros con la anterior y la actual dirección del hospital y con los jefes de servicio.

 

Denuncian que frente a ellos, todos reivindican el proyecto, pero cuando se les solicita ayuda se desentienden, señalando que no tienen autoridad para decidir determinadas cosas, no pueden incidir en ciertos temas.

 

Además, denuncian que otra dificultad para la coordinación es la actitud de los jefes de servicio, que por proteger su “coto de caza”.

 

Esto de da en una falta de articulación entre espacios que se da en todo el hospital, como lo revela Néstor: “Uno va aprendiendo en todos estos años que cada servicio es un compartimiento estanco, autónomo del otro, cada cual cuida su quinta, cada cual no quiere, sobre todo los jefes de servicio que le traten de dar una sugerencia sobre una problemática que nos parece que podrían darse de otra manera ya te calumnian te cuestionan”.

 

Es por todo esto que señalan que funcionan de forma independiente desde hace casi seis años.

 

Si bien denuncian que hubo intentos de desalojarlos, sostienen que la política es abandonarlos para que terminen desapareciendo solos en el sótano; una muerte por inanición.

 

Además ven que hay una utilización de las ideas que defiende el proyecto para utilizarlo en su contra: Si son independientes del Estado y le ponen el cuerpo al proyecto, arréglense solos”.

 

“Si bien  nosotros cuando entramos, esto lo recuperamos y le dimos el espaldarazo del autonomismo, del independentismo, de la autogestión y todo, es como si el gobierno - y nos podemos atrever a decir el sistema capitalista- vio en esa línea la solución de sus problemas: acá hay cuatro cinco hippies filantrópicos que van a sostener esto, van a sostener las bolsas, los muebles, la pintura, está el Frente de Artistas, hay un montón de lugares que se desarrollan acá, que  contienen pacientes, que los servicios los descargan porque no pueden hacerse cargo de su servicio…y entonces medio que le encontraron la vuelta: ´total eso va a seguir funcionando´ porque a estos le interesa, porque tendrán intereses económicos en algunos casos, intereses políticos ideológico en otro”, reflexiona Néstor

Puertas hacia fuera

Hilda Ruiz señala que uno de los elementos más importantes del espacio es la unión entre sus miembros, tener un lugar para compartir frente a las soledades del exterior. Esto sobre todo para aquellos pacientes que no tienen ni vivienda ni familia y que han hecho del hospital su casa.

 

Aun así, desde el Pan del Borda señalan que uno de sus objetivos es ayudar a los pacientes en su externación.

 

Sin embargo, y teniendo en cuenta que sin trabajo, sin techo, sin alimento, sin educación, sin abrigo, no hay ni puede haber salud, se preguntan: “¿Queremos contribuir a la rehabilitación de los sujetos que luego serán insertos en una sociedad que desubjetiviza a sus integrantes y los convierte en números destinados a la producción y el consumo?”

 

Powered by Drupal - Design by Artinet